Publicación del Proyecto LEMU sobre el estado de los bosques andino patagónicos

 
Edición Nº 29
 


Sumario
Editorial
El planeta ha empobrecido
El otro decrecimiento
Lo que falla es el ser humano
Crisis climática y destrucción de bosques
Plantaciones como sumideros
Los Arboles transgénicos
IIRSA y los pueblos indígenas aislados y vulnerables
Noticias
“Solastalgia”¿Que hace el clima con nuestras cabezas?
La Batalla por las Represas en la Patagonia
¿Globos de Ensayo - Secretos Revelados ó los Bloopers del Embajador?
Impactos de las Hidroeléctricas enLatinoamérica
Agua dulce
Nuevas Tecnologías: Modas, mentiras y peligros
Pueblos frente a las Industrias Extractivas
Un año de conflictos mineros
Noticias Mineras
Las diez estrategias de manipulación
Participar en un club de hippies patriótico
Los que resisten la resistencia

 

EDITORIAL LEMU

        
Anoche, mientras estaba terminando de armar esta revista, una amiga me preguntó: ¿Qué dosis de esperanza te queda respecto al futuro, estando tan atiborrado por las pésimas noticias ambientales que editás día a día? Mi respuesta no fue distinta de la que esgrimo cada vez que charlo con mis hijos y con mis nietos sobre estos temas: «- Por suerte, la edad y la experiencia me enseñaron que la «seguridad» no existe y la historia biológica de este Planeta y de los seres humano, muy a menudo ocurrió de una manera impredescible..». 
No soy biólogo ni consulté un oráculo, sin embargo si tuviera que basarme en los hechos concretos en cuanto al deterioro del ambiente y de todos los ecosistemas terrícolas, mi analisis no podría ser otro que una descorazonadora lista de extinciones y catástrofes inducidos por nuestra conducta sicópata y cortoplacista: Es más, de seguir esta tendencia obviamente no quedaría mucho lugarpara el optimismo ya que se han roto todos los parámetros de subsistencia posibles... Y el abrupto final de una era de rapiña, saqueo y contaminación totalmente inédita está sin duda la vuelta de la esquina... 
De hecho las decenas de reuniones, foros y circos que se celebran desde hace años en distintas partes del mundo obtienen los mismos resultados: No existe la más mínima voluntad política entre los gobernantes de cada rincón del planeta para intentar modificar una situación a todas luces desesperada. Por eso es que toda la publicidad que se monta alrededor de estas patéticas negociaciones, sólo apunta a otro negociado, aprovechando el desmadre ecológico y social que no supimos controlar, mucho menos superar.
Vale a decir que si sumamos el empobrecimiento de la biodiversidad, a costa de la cual hemos vivido desde que el mundo es mundo, más una explosión demográfica exponencial con todos los efectos colaterales del despilfarro y la contaminación provocada por nuestros hábitos: Evidentemente los números no cierran... 
Sin embargo es en este punto del razonamiento adonde se cuela la famosa y tan poco apreciada «impredescibilidad»,  que caracteriza todas y cada una de las situaciones que nos toca vivir como individuos y como especie... navegando a bordo de un planeta insólito, espectacular, generoso... pero, limitado por sus fronteras naturales y por su capacidad de carga y de regeneración...
En consecuencia y muy a pesar del deterioro que crece alrededor de cada espacio intervenido por el hombre, sea a causa de la rotura de una de la miles de plataformas de exploración petrolera que surgen a diario, o un absurdo loteo suburbano en donde antes se cultivaban huertas y se sembraban cereales... no debemos dejarnos vencer por la lógica racional, que no deje de gritarnos al oído: que la batalla está perdida y que los esfuerzos son en vano... debido a la magnitud del problema del que somos cómplices y víctimas.  
La razón es sencillita: NO podemos bajar los brazos por el amor que le tenemos a nuestros hijos y a nuestro entorno; por intentar ser coherentes con nuestro espiritu y con nuestros ideales... y porque tenemos una inmensas ganas de vivir.
Claro que eso implica un gran esfuerzo diario, individual y colectivo que nos permita, por un lado sobrellevar la carga de una lucha absolutamente despareja en la que las chances de empatar el partido a pocos minutos del final y con un resultado ampliamente adverso son mínimas... aunque nadie pueda negar que existen... y por otro, lado tener la certeza que, sea cual fuere el resultado, vale la pena invertir cada gramo de energía que nos queda, apuntando a ese impredescible salto cuántico que parece ser la variante más común y menos evidente de lo que nos ocurre a cada rato, en cada contienda y en cada situación que se nos presenta en la vida...
Es evidente que nadie puede tener certezas matemáticas sobre el futuro... pero pareciera que el secreto para que esto ocurra, la mayoría de las veces radica en no dar la batalla por perdida cuando aún quedan resquicios por donde intentar derribar la pared.
Somos concientes de que últimamente han ocurrido una larga serie de catástrofes ambientales que dejarían atónitos a cualquier ser de otra galaxia que viniera realizar un análisis sobre las posibilidades de supervivencia de los veinte millones de especies que se calcula conviven en este planeta: Que la contaminación del Golfo de México, que el derretimiento del ártico y la desaparición de los glaciares andinos, que la deforestación masiva de todos los bosques y selvas primarias, que la expansión de la soja transgénica y la desaparición de miles de especies nativas, que la contaminación de las industrias y la depredación de la corporaciones mineras, que el agotamiento de los bancos de pesca tradicionales y la expansión de islas de plásticos y de basura con dimensiones inimaginables... Para dondequiera que uno mire o investigue la cuesta para revertir tanta locura desorganizada parece empinada y casi imposible de remontar... Sin embargo convengamos amigo que a veces alcanza una mirada y una sonrisa de un niño para que toda esa desesperanza pase a segundo plano... y el único camino que vale la pena seguir se ilumine... es para entablar cada lucha ambiental hay que practicar ese mismo ejercicio que se utiliza para escuchar esa voz interior a la que pocos le llevan el apunte... alguien la llamó la gimnasia de  las tres P: "Paciencia, persistencia y perseverancia” 
Y aquí vamos,, con la certeza de que vale la pena dar batalla hasta el final, cada uno desde su lugar, con todas las dudas y todas las herramientas que mejor dominamos, saliendo a dar batalla hacia afuera o trabajando con la eficiencia del perfil bajo que nos siente mejor... sumando de a uno o de a miles, gozando cada instante como si fuera el último y cada pequeña victoria como si fuera trascendental.
Para cerrar les cuento que hemos sumado algunos libros a nuestras Ediciones Lemu, que podéss consultar en el puesto Nº 133 de la Feria Regional de El Bolsón y en distintas librerías de la Comarca: El «Calendario de los Bosques Andino-Patagónicos 2011». Las "Aventuras en el Maitén", un hermoso cuento dedicado a los más chiquitos «Minería-¿Cuál es el costo, ambiental, social y económico de la minería a cielo abierto?». Un libro sencillo, completo y actualizado, para entender qué está ocurriendo en nuestro país y el resto de Latinoamérica con este verdadero saqueo de las corporaciones mineras en busca de los materiales más preciosos y estratégicos del siglo XXI. 
Y por último  el libro didáctico «Arboles Patagónicos».

Y no te olvides que si querés estar bien informado a nivel ambiental podés abrir todos nuestros sitios: <www.bloglemu.blogspot.com<www.proyectolemu.com.ar>

Agradeciendo vuestro apoyo: lemu@epuyen.net.ar


 
     
Asociación Lihuén-Antu, “Proyecto Lemu
Epuyén (CP 9211) Prov. de Chubut
Fax: 02945-499050
E-mail: lemu@epuyen.net.ar