Hace poco leía en un informe titulado "Economía de los ecosistemas y la biodiversidad" (TEEB, por sus siglas en inglés), que cuenta con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas y los gobiernos de varias naciones, hasta que punto el hombre, desde que adquirió una visión corta y oportunista de la realidad, esto es, descartando el sentido común con el que vinimos equipados "de fábrica" durante milenios, terminó envuelto en una telaraña mental que nos brinda una visión distorsionada de la economía doméstica y mundial... absolutamente desentendida del destino de nuestro único cobijo posible: El Planeta Tierra.
El TEEB, así se llama este extenso y sesudo informe por el que seguramente se gastaron miles de dólares en sueldos e insumos, es el primer intento de medir el valor económico de los "servicios al ecosistema" –acciones que algunos actores del mundo natural hacen gratuitamente, como purificar agua potable o proteger las costas de las tormentas– de manera sistemática y global.
Varias de las conclusiones, que a muchos ecologistas pueden sonar a "perogrullada", demasiado evidente para no haber sido considerada antes con seriedad, indican por ejemplo que, luego de haber analizado 1.100 estudios sobre diferentes países y diversos servicios del ecosistema, se ha confirmado que en las áreas protegidas, por más que se recorten las cifras se obtiene un radio de beneficios de entre 25 a 1 y 100 a 1"... De lo que los expertos por fin deducen que "-Ahora sí podemos decir, con seguridad, que invertir en áreas protegidas proporciona sólidos beneficios"...
La primera etapa del proyecto se concentró en los bosques y concluyó que las pérdidas actuales relacionadas con esos ecosistemas equivalen a dos a tres billones de dólares anuales, superando a muchas crisis bancarias... Según el documento de marras, aunque distintos economistas alrededor del mundo ya habían esbozado -por separado- esas ideas, este análisis trató de reunir todas las pruebas para presentarlas a los que deciden políticas de Estado, con la esperanza de convencer a los gobiernos para que inviertan dinero: ¿En qué???... En proteger la naturaleza....
Un conclusión que debería ser tan obvia... Y sin embargo desde hace varios siglos los países dominantes y las clases directamente beneficiadas por esa bonanza financiera a corto plazo, lograron ir escondiéndolo bajo la alfombra y convenciendo a casi todo el mundo, que la economía extractiva podría durar para siempre y que había que seguir liberalizando el lucro y la angurria hasta globalizar una cultura de consumo y derroche.. ¿Pero nadie se habrá preguntado en todo este tiempo: Cómo puede existir un capitalismo eterno si los humanos consumen más de lo que la Tierra repone?... ya que en ese caso nos estaríamos comiendo "el capital"... En definitiva y para cerrar la idea: El equipo multidisciplinario que estudió a fondo el tema concluyó que "Hemos demostrado que la incapacidad de los mercados para analizar adecuadamente el valor de los servicios al ecosistema les atañe no sólo a los ministros de medio ambiente, desarrollo y cambio climático, sino también a los de economía y finanzas"...
En definitiva el informe aunque parezca una obviedad, termina subrayando la necesidad de comprender el papel que juega la naturaleza "incluso" en nuestra economía, siendo que esa situación repercute directamente sobre nuestra calidad de vida...
Pero es bueno preguntarse en base a estos datos:
¿Y entonces, nos atreveremos a “decrecer”? Seguramente muchos habrás escuchado esa palabra cargada de contenido y que invita a una verdadera revolución, en nuestras mentes y en nuestras acciones concretas: “Vivir mejor con menos” “ Simplicidad voluntaria” “recuperar el sentido de la austeridad"... "encontrar la felicidad en la convivencia con los demás (incluyendo la frágil y compleja biodiversidad que nos acompaña), y no en la acumulación desesperada de aparatos”. La idea de crear una sociedad de “ decrecimiento” deriva como ese panel de "expertos" economistas confirmaban más arriba, de la certeza que los recursos de la Tierra y los ciclos naturales no pueden sostener este crecimiento económico "infinito”. Por eso la metáfora elegida por quienes suscriben a esta corriente de pensamiento es el caracol: ya que construye su concha añadiendo una tras otra las espirales cada vez más amplias; después, cesa bruscamente... y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que de seguir agregando espirales cada vez más grandes la sobrecarga de su concha le impediría sobrevivir... simplemente por poseer como todo, unos límites naturales fijados por su capacidad biológica.
La pregunta queda picando, aunque no va a ser por mucho tiempo, ya que nadie puede seguir ignorando las alarmas que suenan de forma estridente en cada rincón de los cinco continentes, muy a pesar de la idiotez de tantos economistas, la falta de capacidad de tanto gobernante, la manipulación de la información de tantos medios y la indiferencia general de la población, que prefiere esconder la cabeza en la televisión basura que supimos conquistar...
Mientras algunos seguiremos agitando las banderas, los micrófonos o los estrados que tengamos a mano para desparramar información alternativa y conciencia ambiental, estimular el debate para buscar soluciones, navegando en un mar de confusiones y contradicciones, hundiéndonos con cada desmonte y saliendo a flote con cada pequeña victoria por evitar la instalación de una pastera a lado de un río que da vida a la región o el cierre de un incinerador de deshechos patológicos en un barrio urbano... Por eso aquí vamos con este nuevo ejemplar del Hoja por Hoja, lleno de notas duras como la realidad mechadas con visiones inteligentes que nos permitan reflexionar hacia donde vamos o debríamos ir...
Una tarea nada sencilla que, les recuerdo, se complementada con el periódico que editamos todas las noches para quienes prefieren el formato electrónico que nos brinda internet para informarse adecuadamente: www.bloglemu.blogspot.com (según estadísticas con una demanda creciente de más de 20.000 entradas mensuales de toda Latinoamérica)
De paso aprovecho para comentarles sobre las más recientes ediciones Lemu: el Calendario de los Bosques Nativos Andino-Patagónicos, la Agenda Lemu 2010 y el primer cuento para niños de 4-6 años "Anikke y el Poder del Bosque", que trata de una manera sencilla e inspiradora el problema de la minería a cielo abierto...
Gotas de esperanza y belleza en el océano de injusticias ambientales y desigualdad social que nos rodea aquí, allá y en todas partes.
Como siempre los invitamos a compartir esta revista con vecinos, amigos y desconocidos, y quedamos a la espera de colaboraciones para incluir en el siguiente número.
Por otra parte aconsejamos una vez más que lean cada nota detenidamente, dándose un tiempo para analizar, debatir y digerir cada ladrillo de información, antes de avanzar a la siguiente... ya que cualquier atracón o sobredosis de este tipo de lectura puede provocar mareo malestar y depresión... efectos contrarios a los que estamos buscando y que se pueden resumir en: buena información, buenos diagnósticos y respuestas abarcativas a fin de buscar estrategias de resistencia y alternativas viables frente al holocausto ambiental que se nos viene encima a paso redoblado.